Pensando en compartir algo m谩s que la pr谩ctica profesional surge este espacio...


SER QUIEN QUIERAS SER




Escrito por la Afiliada Sofia Albanese Gutierrez (Afil. C-84472)

Un mail que interroga ¿qué te apasiona más allá de tu trabajo? Y el título que instala una premisa: más allá de las paredes del consultorio…

Siento un resonar interno que me lleva a pensar en varias cosas…me apasiona la comida/cocinar/comer, me apasiona compartir… con familia, amigos. Me apasiona mi casa; restaurar muebles, pintar. Y mientras enumero esas cosas en mi cabeza, como un eco se inmiscuye entre ellas TEATRO…

Hace dos años, un día tan normal como los demás, o por lo menos creía eso cuando desperté y puse en marcha las tareas diarias. Decidí leer el horóscopo del día, donde se anunciaba: “Debes hacer algo distinto, si hiciste baile y pintaste, hace teatro…”. Agradecida por la información continúe con los quehaceres, mientras husmeaba una red social de pronto leo: “Hoy clases de teatro”. Mientras voy dándome cuenta que el anuncio pertenecía a un centro cultural muy cercano a mi hogar. Entonces, contacto a quien impartía las clases y me informa que la primera era gratis, en sus palabras “venite, probas y si te gusta continuas”. Sin tener más información sobre teatro que la definición que podemos llegar a conocer todos a través del diccionario y habiendo asistido a dos o tres funciones en mi vida. Decidi ir y fue la mejor decisión que pude haber tomado. Conocí una disciplina hermosa, conocí arte, conocí magia. Gente linda, muy linda. Compañeros y amigos, con quienes se comparte la pasión de poder ser quien quieras ser, arriba de un escenario. Los miércoles de clases se convirtieron además, en reuniones con amigos, donde se comparte comida, anécdotas, vivencias, miedos y alegrías.

Ese mismo año actué en un cortometraje, y comencé a participar de un grupo de improvisación teatral. ¿Quién imaginaria que en menos de seis meses estaría haciendo todo eso? Uniendo mis varias pasiones en una actividad… y un descubriendo tanta felicidad.





Hace unos años me gustaba mucho escribir, y hubo un tiempo en que deje de hacerlo. Cuando llegue a la actuación, empecé a ver que los sentimientos y emociones podían recrearse en mi cuerpo. Además, de permitirme ver la vida diaria como una obra y/o pequeñas escenas. Llegue también a plasmar en papel y en palabras los sentimientos que me atraviesan.

El teatro me dio amigos, comida, momentos. Mi familia nunca dejo de ir a verme a los shows, los amigos de siempre y los nuevos tampoco. Mi casa se convirtió en una sala de ensayo, en un lugar de encuentro. Me devolvió la escritura, con la cual retorne a exponer en una jornada profesional un texto de mi autoría. Y hoy, me encuentro escribiendo esto…

Gracias.


A CABALLO




Escrito por la Afiliada Virginia Martínez Verdier (Afil. C-81709)

Siempre viví en la ciudad de Buenos Aires y siempre soñé con estar en contacto con la naturaleza. Hace ya 20 años, gracias al comentario de una paciente, comencé a hacer travesías a caballo a lo largo del país. Los Valles Calchaquíes salteños, Uspallata y el Cruce de los Andes de San Martín en Mendoza, las estancias de la Pampa, las sierras de San Luis, San Martín de los Andes en Neuquén, entre tantas otras zonas recorridas.

En el año 2004 descubrí que era posible montar a caballo en la ciudad. AAAEPAD, Asociación de Equinoterapia, en el Hipódromo de Palermo permitía pasar un rato montando y fantaseando estar en el campo. Así continúe durante un año y medio hasta qué encontré que cerca de la ciudad era posible tener el propio caballo y montarlo realmente al aire libre.

La equitación siempre fue un deporte costoso. Sin embargo, según sea la actividad que se desarrolle, las posibilidades de sostenerla se amplían. La actividad hípica que elegí no es competitiva, puede compartirse saliendo en grupo, es fundamentalmente cooperativa.

Me gusta pasear a caballo. Me gusta el desafío de la sorpresa en el camino. Sí bien el paseo parece lo obvio, no suele serlo para los caballos estabulados, utilizados para el salto, la carrera, el adiestramiento y los deportes específicos. Muchos caballos no conocen el exterior y pasan su vida en caballerizas, pistas y transportes de un club a otro para competir.

Los caballos son asustadizos ya qué son animales pasibles de ser predados. Lo que no conocen los asusta. Por eso es necesario darles confianza y manejarse con seguridad. Sí el caballo confía en su jinete y viceversa, todos los caminos son posibles.

La conexión con el caballo es mágica. Es necesario aprender a comunicarse con él, sus medios de expresión son limitados para nuestro entendimiento. Cómo coloca sus orejas, sí retira su cuerpo, el movimiento de sus patas y manos, relinchar por alegría, cómo saludo, cómo despedida, bufar como mimo, como aceptación, como reconocimiento, son algunas de las señales que nos permite comprenderlo. Es un animal sumamente inteligente, con una memoria asombrosa. Aprende con facilidad si se siente cómodo y seguro.

Los primeros tiempos (año 2006) en qué compré caballo fue muy difícil formar el binomio con ellos. Es como encontrar una pareja, hay un tipo de caballo para cada persona. Hasta que llegó Alfonsina (año 2008) una yegua Maestra con quién durante ocho años paseé por el mar y la playa, desafiando olas y médanos, por el campo, atravesando ríos, zanjas, mamelones, puentes, calles, y por el bosque, entre árboles añosos y frondosos pasadizos. Ella murió joven. No me fue fácil volver a confiar hasta que un año después encontré al Negro, otro caballo mestizo, curioso, sereno, confiable, con quién comparto mis aventuras desde hace dos años. Hace poco tiempo, llegué a realizar mi máximo sueño. El Negro y yo vivimos juntos en un club de campo. El está todo el día libre, sin ataduras ni encierros. Yo con la naturaleza y sus animales silvestres a mi alrededor. El Negro y yo seguimos paseando juntos.

El placer de la comunicación con la naturaleza me genera paz interior y una profunda alegría. Lo recomiendo vehementemente.



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Octubre 2018